Psicólogo para mis hijos en Dos Hermanas
Escuchar con otra mirada, comprender desde la base
Cuando tu hijo sufre y no sabes cómo ayudarle, a veces te has preguntado: «¿Necesito un psicólogo para mis hijos?» Nuestra intervención siempre incluye a los progenitores o tutores de los menores; sois la principal fuente de apego y apoyo para ell@s, y por ello, sois agentes activos de cambio, dentro y fuera de la consulta.
¿NECESITO UN PSICÓLOGO PARA MIS HIJOS?

Cuerpo
Alteraciones del sueño, cambios en el apetito, falta de energía, dolores físicos sin causa médica clara, entre otros.

Mente
Preocupaciones excesivas, perfeccionismo, miedos o fobias, ideas obsesivas o repetitivas, diálogo interno negativo, entre otros.

Emoción
Cambios bruscos de humor, ansiedad ante situaciones específicas, apatía o tristeza persistente, irritabilidad o enojo sin causa aparente, miedos intensos o fobias, entre otros.

Conducta
Agresividad verbal o física, aislamiento social, desconfianza, conductas de riesgo, retrocesos en el desarrollo, entre otros.
QUIZÁS PUEDAS IDENTIFICARTE
"Mi hij@ ha cambiado y no sé qué le pasa", "llora por todo y ya no quiere ir al colegio" o "dice que le duele la tripa, pero los médicos dicen que está todo bien" son frases mediante las cuales los padres a veces sienten que algo no va bien, pero no saben cómo ayudarles ni tampoco por dónde empezar. Muchos menores viven emociones en silencio, sin las palabras ni el apoyo necesario para explicarlas y lo expresan a través del comportamiento, el cuerpo o el aislamiento Por ello, ofrecerles un espacio seguro es el primer paso para escucharles, comprenderles y acompañarles.
ENFOQUTE TERAPÉUTICO

Enfoque integrativo
Empleamos una amplia variedad de enfoques científicos y estrategias validadas para obtener los máximos beneficios.

Técnicas especializadas
Empleamos protocolos específicos (EMDR, proceso MAR) para la integración de recuerdos, eventos y creencias nucleares disparadores del sistema de alarma.

Regulación cuerpo y mente
Empleamos técnicas para calmar el sistema de alarma (técnicas de respiración, mindfulness, grounding, exposición, etc.)

Implicación parental
Participación activa de los progenitores/tutores durante todo el proceso de intervención.
CON LA TERAPIA ES POSIBLE
«Aprendimos a escuchar y a acompañar mejor», «ahora sabe poner palabras y expresar lo que siente y le sucede», «pudimos descubrir qué pasada y ser conscientes de qué aspectos necesitábamos cambiar». Poco a poco, muchas familias descubren que aprender a escuchar las experiencias internas de los menores, sin juicios ni prisas, cambia su forma de vivirlas.
¿TIENES DUDAS?
¿Cómo saber si necesita ayuda profesional o está llamando la atención?
No es llamar la atención, es pedir ayuda; si el malestar persiste o interfiere en su vida, merece ser escuchado y comprendido.
¿Y si mi hijo no quiere ir o no habla sobre lo que le pasa?
Aunque esto sea así, el primer paso es necesario que lo dé el adulto que lo acompaña, su principal figura de apego.
¿Mi hijo sufrirá más al hablar de lo que pasa?
Hablar no hace sufrir más; poner palabras al dolor es el primer paso para que deje de doler tanto.
¿Y si es culpa nuestra como padres?
No se trata de culpables, sino de comprender y acompañar como un acto de amor incondicional